Mi vulnerabilidad también es mi templo

Marurcia Miranda

Quise proyectar la belleza que hay en nuestras cuerpas expuestas ante la pureza del agua y la desnudez que mostramos al tomar una ducha, la cual pienso que es un momento íntimo, dado que es espacio personal para cuidar de ti; procurarte; amarte. Es como si fuera un templo hecho por un cuerpo de agua, en el que no tememos mostrarnos como somos.